Ficción y realidad en el mundo político: «La Operación Ciprés» y «Coliseo político»

fragmento libro Coliseo político

Cómo la ficción me permitió contar la verdad política… ¿Cómo? Cuando comencé a escribir La Operación Ciprés, no imaginé que un ejercicio de ficción pudiera acercarse tanto a la realidad. Me propuse explorar un escenario que, aunque ficticio, no resultara inverosímil: un complot político contra un presidente en ejercicio. Lo interesante fue que, mientras avanzaba en la escritura, la línea entre realidad y ficción se volvía cada vez más difusa.

Esa misma intención guio Coliseo político, donde no se trataba solo de relatar hechos históricos recientes, sino de imaginar lo que ocurre tras bambalinas: las dudas, los miedos y las contradicciones que enfrentan los líderes políticos cuando las cámaras se apagan y la soledad del poder se hace presente.

Dos libros, un mismo enfoque: la verdad a través de la ficción

En La Operación Ciprés, me centré en un escenario hipotético pero inquietantemente plausible: ¿qué pasaría si un grupo de poder decidiera derrocar a un presidente democráticamente electo? Aunque la historia es ficción, las tensiones políticas que la inspiran son reales y palpables en la sociedad chilena.

Mi último libro, en cambio, se sumerge en la psicología de los líderes. No quise escribir simples retratos, sino explorar cómo viven el poder, qué sienten en momentos de crisis y qué los motiva realmente. Por ejemplo, el relato sobre Sebastián Piñera durante el rescate de los 33 mineros no solo habla del evento público, sino de las tensiones internas y la necesidad de éxito personal que enfrentó:

«Son pequeñas historias en que se va superponiendo esta con la realidad, por lo que a veces toman un rumbo distinto al de los hechos que ocurrirán o ya ocurrieron. Es decir, el conjunto de relatos se desarrolla en un espacio temporal-espacial propio»

La ficción como espejo de la política chilena

Ambas obras parten de la misma convicción: la ficción puede ser un espejo poderoso para comprender la política real. En Coliseo político, los relatos no pretenden ser biografías encubiertas, sino ejercicios de imaginación fundamentados en hechos y comportamientos observables.

En el caso de la obra donde el presidente Boric es el protagonista, me pregunté: ¿Qué tan lejos pueden llegar las fuerzas del poder cuando se sienten amenazadas?

Y la respuesta, aunque ficticia, está más cerca de la realidad de lo que me gustaría admitir.

El lector, el encargado de dirimir: ¿Ficción o realidad?

Lo que más me interesa como autor es dejar la interpretación abierta. ¿Lo que leen en estos libros ocurrió realmente? ¿Podría haber ocurrido? Esa ambigüedad es intencional, y de ello he hablado en entrevistas como esta de El Mostrador, publicada el año pasado.

Finalizo con una consigna en la que creo mucho, la que se expone tal cual en Coliseo político:

«Si al final de esta novela el lector queda con alguna duda de qué situaciones o hechos son reales y cuáles son ficción, creo que habré logrado el objetivo«​

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